Artículo publicado en The Algemeiner

70TH ANNIVERSARY OF ISRAEL’S ADMISSION TO THE UN: THE HISTORIC ABBA EBAN SPEECH (16/05/19)

(Más abajo versión en español)

On May 5, 1949, the Ad Hoc Political Committee of the General Assembly of the United Nations
met to hear the words of Israel´s envoy, Abba Eban. No other nation had been forced to argue in its own favor for admission to the UN; only upon the Jewish state was such a requirement imposed. It was elevated by the defeated Arab nations that had collectively initiated a war against the new-born state. So they sought to annihilate Israel diplomatically, having failed to do so militarily on the battlefield.
Fortunately for Israel, the man charged with pleading on her behalf at the UN was the politically sophisticated, academically polished, and intellectually gifted Eban.
Originally from South Africa, he had been a professor of Arabic, Persian, and Hebrew literature at the University of Cambridge; a British army officer in Palestine; and a Zionist activist globally.
Supporting the obstructionist efforts of the Arab countries, Great Britain suggested that Israel's admission to the UN be conditioned on the resolution of the status of Jerusalem and the situation of the Palestinian refugees. In his speech, Eban made a fierce defense of Israel's right to be accepted as an equal among the nations, and denounced the undue politicization of the application.
“Rarely in history had a people so small in all the attributes of physical power surmounted so many ordeals and adversities in its path to independence. It had emerged out of mortal danger into the clear prospect of survival,” he observed.
“The imagination and sentiment of the world had been profoundly impressed by the spectacle of Israel's swift consolidation. Israel had now secured recognition by an overwhelming majority of other States, in all the five Continents, in the Old World and the New,” said Eban, and stressed the democratic nature of the nascent country: “It had conducted the only democratic election with full popular participation which this part of the Near East had seen for several years. It had established a legislature based on popular suffrage. It had formed a government dedicated to the principles of parliamentary democracy and social reform.”
He also noted the election as head of state of David Ben-Gurion, “the most respected and
venerated citizen to symbolize both Israel's concern for international prestige and its vision of scientific humanism.”
Eban highlighted the disproportionate attention that Israel´s case had raised. “No less than eighty- nine meetings of the Security Council had been devoted to the Palestine question; and at the end of this unprecedentedly minute investigation, the Security Council decided that; in its judgment Israel is a peace-loving State able and willing to fulfill its obligations under the Charter.”
However, Israel was required to address two issues resulting from the conflict, something that had not been required of any other state seeking membership, so Eban cited the cases of Pakistan and Yemen to highlight the injustice.
As he noted, “the Pakistan Representative was not interrogated on his intentions with regard to Kashmir. He was not called upon to explain his country's intentions with regard to the eleven million refugees who were rendered homeless through the establishment of his State. On the same occasion, when the application of Yemen for membership in the United Nations was considered by the First Committee, there was no discussion as to whether an officially sponsored policy of organized slavery conformed with the Charter's requirements on fundamental human rights.”
Furthermore, Eban sought to clarify the purpose of the meeting: “We are not here, I understand, to find solutions to the problems of Jerusalem or the Arab refugees. That task has been allocated to the Conciliation Commission with which my Government is in the closest and most formal contact at this moment. One question and one question alone is relevant: is Israel eligible for membership within the meaning of Article 4 of the Charter?”
Concluding, Eban compared the situation of his country with that of a man attacked by seven
gangsters in a dark street who is then dragged to court and finds his assailants sitting on the bench to judge him. Once again, he urged the committee to favorably consider Israel's membership application.
By then, Mr. Eban had been talking for a long time. Previously, the Ad Hoc Committee paused,
debated whether to continue with the session or interrupt it to go to lunch, and chose to remain in the room. But at this point, after two and a half hours of listening to the Israeli envoy, the committee president closed the meeting with fine irony: He thanked the speaker “for his endurance” and suggested that the committee “apply for admission to the restaurant.” Six days later, the General Assembly voted in favor of Israel's entry into the UN.
Clearly, there were other reasons why Israel was admitted to the UN. But it is no less true that Abba Eban´s focused, passionate, brilliant, and gracious oratory contributed decisively.

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[Versión en español]
 

70 ANIVERSARIO DE LA ADMISIÓN DE ISRAEL A LA ONU: EL DISCURSO HISTÓRICO DE ABBA EBAN
The Algemeiner (NY) – 16/5/19
https://www.algemeiner.com/2019/05/16/70th-anniversary-of-israels-admission-to-the-un-the-historic-abba-eban-speech/

El 5 de mayo de 1949, el Comité Político Ad Hoc de la Asamblea General de las Naciones Unidas se reunió para escuchar las palabras del enviado de Israel, Abba Eban. Ninguna otra nación debió alegar a favor de su ingreso a la ONU, sólo al estado judío se le impuso esa condición. Fue forzada por las naciones árabes derrotadas en una guerra que ellas habían iniciado colectivamente contra el país naciente. Buscaban someter diplomáticamente a Israel, habiendo fracasado en hacerlo militarmente en el campo de batalla.

Afortunadamente para Israel, el hombre encargado de alegar a su favor en la ONU era el políticamente sofisticado, académicamente pulido e intelectualmente dotado Abba Eban. Oriundo de Sudáfrica, había sido profesor de literatura árabe, persa y hebrea en la Universidad de Cambridge, oficial del ejército británico en Palestina y activista sionista global. Apoyando el obstruccionismo de los países árabes, Gran Bretaña sugirió que la admisión de Israel a la ONU estuviese condicionada a la resolución del status de Jerusalem y la situación de los refugiados palestinos. En su discurso, Eban hizo una encendida defensa del derecho de Israel a ser aceptada como un par entre las naciones y denunció la politización indebida del caso.

“Rara vez en la historia, un pueblo tan pequeño en todos los atributos del poder físico superó tantas pruebas y adversidades en su camino hacia la independencia. Ha surgido del peligro mortal hacia la clara perspectiva de la supervivencia ", señaló.

“La imaginación y el sentimiento del mundo se vieron profundamente impresionados por el espectáculo de la rápida consolidación de Israel. Israel ya ha obtenido el reconocimiento de una mayoría abrumadora de otros estados, en los cinco continentes, en el Viejo Mundo y en el Nuevo” dijo Eban, y subrayó el carácter democrático del nuevo país: “Ha llevado a cabo la única elección democrática con plena participación popular que esta parte del Cercano Oriente ha visto durante varios años. Se ha establecido una legislatura basada en el sufragio popular. Ha formado un gobierno dedicado a los principios de la democracia parlamentaria y la reforma social”. También notó la elección como jefe del Estado de David Ben Gurion, “el ciudadano más respetado y venerado”, para simbolizar “tanto la preocupación de Israel por el prestigio internacional como su visión del humanismo científico".

Eban destacó la atención desproporcionada que la postulación había suscitado. “No menos de ochenta y nueve reuniones del Consejo de Seguridad se dedicaron a la cuestión de Palestina; y al final de esta minuciosa investigación sin precedentes, el Consejo de Seguridad decidió que ´a su juicio, Israel es un Estado amante de la paz, capaz y dispuesto a cumplir con sus obligaciones en virtud de la Carta´”. Sin embargo, se le exigía a Israel el abordaje de dos asuntos resultantes del conflicto, algo que no se le había exigido ningún otro estado postulante, y citó a colación los casos de Pakistán y Yemen. “Cuando finalmente se llegó a la etapa de discusión del comité, el representante de Pakistán no fue interrogado sobre sus intenciones con respecto a Cachemira. No se le pidió que explicara las intenciones de su país con respecto a los once millones de refugiados que quedaron sin hogar a través del establecimiento de su Estado. En la misma ocasión, cuando la Primera Comisión examinó la solicitud de membresía de Yemen para ser miembro de las Naciones Unidas, no se discutió si una política de esclavitud organizada patrocinada oficialmente se ajustaba a los requisitos de la Carta sobre derechos humanos fundamentales".

Eban buscó echar claridad sobre el propósito de ese encuentro. “No estamos aquí, entiendo, para encontrar soluciones a los problemas de Jerusalén o de los refugiados árabes. Esa tarea ha sido asignada a la Comisión de Conciliación con la que mi Gobierno está en contacto más cercano y con mayor formato en este momento. Una pregunta y una pregunta solamente es relevante: ¿es elegible Israel para ser miembro en el sentido del Artículo 4 de la Carta?”. Concluyendo, Eban comparó la situación de su país con la de un hombre atacado por siete pandilleros en una calle oscura que luego es arrastrado a la corte y encuentra a sus agresores sentados en el banco para juzgarlo. Una vez más, instó al comité a considerar favorablemente la solicitud de membresía de Israel.

Para entonces, Eban había disertando largamente. En algún momento anterior, el Comité Ad hoc hizo una pausa, debatió si proseguir con la sesión o interrumpirla para ir almorzar, y optó por permanecer en el recinto. Pero en este punto, tras dos horas y media de estar escuchando al enviado israelí, el presidente del comité cerró el encuentro con fina ironía: agradeció al orador “por su resistencia” y sugirió que el comité “solicite la admisión al restaurante”. Seis días después, la Asamblea General votó a favor del ingreso de Israel a la ONU.

Claramente, hubo otras razones por las cuales Israel fue admitido en la ONU. Pero no es menos cierto que la nobleza, la pasión, la brillantez y la gracia de la oratoria de Abba Eban contribuyeron decididamente a ello.