O más bien, de enamoramiento unilateral progresista con el Nuevo Hombre Islámico; ese hijo martirizado descendiente del Che Guevara y de Robin Hood según la curiosa teoría evolutiva darwainiano/izquierdista.
Ambos habitan un mismo planeta en el cuál la adhesión al dogma ortodoxo, la supresión del pensamiento crítico, y el fervor por la ideología totalitaria, son elementos vitales para ellos tal como el aire lo es para los terráqueos. Y es justamente en estos dos campos de militancia radical donde encontramos hoy en día la matriz del odio trillizo del antinorteamericanismo, antiisraelísmo y antisemitismo.
Este breve ensayo explora las razones del desprecio global hacia los Estados Unidos de América y las similitudes que dicho antagonismo posee con el odio al estado judío y a los judíos. El autor sostiene que sería incorrecto atar automáticamente toda crítica a Israel al prejuicio, pero advierte que sería igualmente equivocado ignorar el hecho de que el nexo a veces realmente existe. En estas páginas, el lector hallará un diagnóstico lúcido e implacable respecto de un tema de enorme relevancia contemporánea.
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